martes, 31 de marzo de 2009
Poesia
las hojas cayendo van...
se detienen un instante
y siguen cayendo mas.
sss sss sss
Dice el viento entre las ramas
sss sss sss
el otoño vino ya
Las hojas hacen la ronda
y se ponen a jugar.
no te mires en el rio
(Concha Piquer)
En Sevilla hay una casa,
y en la casa una ventana
y en la ventana una niña
que las rosas envidiaban.
Por la noche, con la luna,
en el río se miraba,
¡Ay corasón,
que bonita es mi novia!
¡Ay corasón,
asomá a la ventana!
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
no te mires en el río
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
que me hases padesé,
porque tengo, niña, selos d'él.
Quiéreme tú.
¡Ay! quiéreme tú bien mío.
Quiéreme tú,
niña de mi corazón.
Matarile, rile, rilerón.
De la Feria de sevilla
él le trajo una alianza,
gargantillas de corales
y unos sarsillos de plata.
Y paresía una reina
asomada a la ventana
¡Ay corasón,
le desía su novio!
¡Ay corasón,
al mirarla tan guapa!
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
no te mires en el río
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
que me hases padesé,
porque tengo, niña, selos d'él.
Quiéreme tú.
¡Ay! quiéreme tú bien mío.
Quiéreme tú,
niña de mi corazón.
Matarile, rile, rilerón.
Una noche de verano
cuando la luna asomaba,
vino a buscarla su novio
y no estaba en la ventana.
Que la vió muerta en el río
y que el agua la llevaba
¡Ay corasón,
paresía una rosa!
¡Ay corasón,
una rosa muy blanca!
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
cómo se la lleva el río
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
lástima de mi queré,
con rasón tenía selos d'él.
¡Ay, que doló,
que dolor del amor mío
¡Ay, que doló,
mare de mi corasón!
Matarile, rile, rilerón.
romance de la Reina
(Concha Piquer)
Una dalia cuidaba Sevilla
en el parque de los Monparsié.
Ataviada de blanca mantilla
parecía una rosa de té.
De Madrid, con chistera y patilla,
vino un real mozo muy cortesano.
Que a Mercedes besó en la mejilla
pues son los niños primos hermanos.
Un idilio de amor empezó a sonreir.
Mientras cantan en tono menor
por la orillita del Guadalquivir.
María de las Mercedes
no te vayas de Sevilla.
Que el nardo trocar te puede
el color de tus mejillas.
Que quieras o que no quieras,
aunque tu no dices nada,
se nota por tus ojeras
que estás muy enamorada.
Rosita de Andalucía, ro
amor que prendió sus redes,
y puede ser que algun día,
amor te cueste la vida:
María de las Mercedes.
Una tarde de primavera
Merceditas cambió de color.
Y Alfonsito que estaba a su lado
fué y le dijo : ¿Que tienes mi amor?
Y lo mismo que una lamparita
se fué apagando la soberana.
Y las rosas que había en su carita
se le quedaron de porcelana.
Y Mercedes murió empezando a vivir.
Y en la Plaza de Oriente y dolor,
para llorarla fué todo Madrid.
María de las Mercedes
mi rosa más Sevillana,
porque te vas de mis redes
de la noche a la mañana.
De amores son mis heridas
y de amor mi desengaño,
al verte dejar la vida
a los dieciocho años.
Te vas camino del cielo
sin un hijo que te herede.
España viste de duelo
y el Rey no tiene consuelo:
María de las Mercedes.
A LA LIMA Y AL LIMON
(Concha Piquer)
La vecinita de enfrente no, no,
no tiene los ojos grandes.
Ni tiene el talle de espiga, no, no,
ni son su labios de sangre.
Nadie se acerca a su reja,
nadie llama en sus cristales.
Que sólo el vieno de noche
es quien le ronda la calle.
Y los niños cantan a la rueda, rueda.
Esta triste copla que el viento le lleva.
A la Lima y al Limón,
tu no tienes quien te quiera.
A la Lima y al Limón,
te vas a quedar soltera.
Que penita y que dolor.
Que penita y que dolor,
la vecinita de enfrente soltera se quedó.
Solterita se quedó.
A la Lima y al Limón.
La vecinita de enfrente no, no,
nunca pierde la esperanza.
Y espera de noche y día, si, si,
a quel amor que no pasa.
Se han casado sus amigas,
se han casado sus hermanas.
Y ella compuesta y sin novio
se ha quedado en la ventana.
Y los niños cantan a la rueda, rueda.
El mismo estribillo que el viento le lleva.
A la Lima y al Limón,
tu no tienes quien te quiera.
A la Lima y al Limón,
te vas a quedar soltera.
Que penita y que dolor.
Que penita y que dolor,
la vecinita de enfrente soltera se quedó.
Solterita se quedó.
A la Lima y al Limón.
La vecinita de enfrente si, si,
a los treinta se ha casado,
con un señor de cincuenta, si, si,
que dicen que es magistrado.
Lo luce por los paseos,
lo luce por los teatros.
Y va siempre por la calle
cogidita de su brazo.
Y con ironía siempre tararea,
el mismo estribillo de la rueda, rueda.
A la Lima y al Limón,
que ya tengo quien me quiera
A la Lima y al Limón,
que no me quedé soltera.
Ya mi pena se acabó.
Ya mi pena se acabó,
que un hombre llamó a mi puerta y le dí mi corazón,
y conmigo se casó.
A la Lima y al Limón.
jueves, 26 de marzo de 2009
SEVILLANAS
A LA VIRGEN DE LINARES
Autora: Fabiana Riobóo Benitez
1ª. El arroyo de Pedroches,
Linares va rodeando (bis)
Y al llegar al Santuario
Se esparce bajo tu manto (bis)
¡OH! Virgen Conquistadora
Te venimos a pedir
Que nos guíes y nos lleves
Por donde debemos ir
2ª. ¡OH! Virgen cordobesita
De Linares Madre nuestra (bis)
Desde que llegaste aquí
Se nos quitaron las penas (bis)
Porque tú eres Madre mía
Tan pura y tan perfecta
Que todos los cordobeses
Prendaron de tu belleza
3ª. Mi Córdoba está orgullosa
De esta Virgen tan bonita (bis)
Que el Rey Fernando nos trajo
Para conquistar la villa (bis)
De mi Córdoba sultana
Orgullo de Andalucía
4ª. Cuando Córdoba amanece
Callada ante su sierra (bis)
Las campanas de la ermita
Redoblan por la ladera (bis)
Córdoba te quiere tanto
Con cariño tan profundo
Porque eres la más bonita
Que existe en este mundo
Estribillo
Por Linares yo te vi
Entre Jara y Romero
Entre Jara y Romero
Al ver la Conquistadora
Que es la Virgen que yo quiero
luchando por la igualda
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El soberano llegó a Córdoba y examinó el arrabal que ya habían fortificado los cristianos, pero era necesario cercar el resto, para lo cual el rey fue por la margen izquierda del río, tomando la fortaleza de la Calahorra e impidiendo con ello que se recibieran en la ciudad alimentos y ayuda militar.
El emir árabe Aben Hud, que andaba por Ecija, intentó socorrer a sus vasallos, pero viendo que la situación era muy difícil, abandonó la población con intenciones de volver con un ejército más poderoso y reconquistarla, huyendo hasta Almería, donde fue asesinado por el emir de aquella población, al-Rumami, después de recriminarle su cobardía y el abandono de la ciudad y de los suyos.
Cuando los cordobeses conocieron que su rey los había dejado solos, con la ciudad cercada y sin medios de obtener alimentos ni armas, no tuvieron otro remedio que capitular. Pero don Fernando no lo consintió; les pidió que se marcharan sin condiciones y les dio permiso para salir en libertad, llevándose sólo lo que pudieran transportar sobre sus espaldas. Las condiciones fueron aceptadas, y el día 29 de junio de 1236, festividad de San Pedro y San Pablo, salieron de la ciudad, al mismo tiempo que un heraldo del rey castellano-leonés, por mandato real, subió al alminar de la gran mezquita y colocó sobre él el estandarte real y la cruz de Cristo.
El día 6 de julio Fernando III y su ejército entraron en Córdoba, dirigiéndose a la Mezquita, donde el obispo de Osma, don Juan, hizo la consagración del templo musulmán como catedral cristiana bajo la advocación de la Asunción de la Virgen y dándole el nombre de Santa María la Mayor.

Reconquista de Córdoba año 1.236
Cuadro que se conserva en el Salón Liceo del Círculo de la Amistad (Córdoba)
La atalaya de la sierra
Esto es lo que nos cuentan las crónicas de la Reconquista de Córdoba. Pero a ello debemos añadir que en estas narraciones no se omite que Fernando III instaló su Real Sitio sobre una colina en la que había una atalaya que los árabes usaban para avisarse, de unas a otras, haciendo señales con humo blanco o negro, según los casos, y en la que el Santo Rey mandó colocar la imagen de una Virgen a la que el monarca profesaba una gran devoción y a la que todo su ejército llamaba la Virgen Conquistadora y Capitana.
El lugar elegido para capilla de esta imagen de Nuestra Señora fué delante de dicha atalaya, en un hueco que había en el muro, dejando detrás el testero superior de la torre, que formaba un arco, en dónde se puso a la Madre del Salvador, implorándole la intercesión ante su Divino Hijo para obtener la victoria en los combates que precedieran a la reconquista de la ciudad; también ordenó el Rey a los prelados y sacerdotes que acompañaban a las tropas que ofrecieran diariamente el santo sacrificio de la misa.
Primeros pasos de la Hermandad
En el año 1.278 el Obispo D. Pascual, da reglas a los cofrades del Hospital de S. Cristóbal y la Magdalena, más tarde de la Lámpara, con sede en la calle Amparo, para que fueran todos los años al Santuario en procesión solemne al templo de la Virgen de Linares; y es aquí donde podemos decir que comienzan los primeros pasos de la Hermandad.
En los siglos XIV y XV hay oscuridad sobre la hermandad. En 1.546 (concretamente el 20 de Agosto de 1.546, se concede "Licencia al Preboste y Cofrades de Linares para hacer fiestas a Nuestra Señora") y demostrándose que existe Hermandad por aparecer varios diputados canónigos nombrados por el Cabildo de la S.I. Catedral para visitar y gobernar anualmente el santuario. Se extinguió en 1.646; volviendo a aparecer en 1.659 y se le dan estatutos nuevos en 1.660. Permaneciendo durante los siglos XVII (centuria en que entra en gran decadencia pero se mantiene con apariciones y desapariciones en los datos del Cabildo) y XVIII con sus altas y bajas.
Queremos destacar el nombre de algunos personajes famosos que figuraron con cargos importantes en el santuario de Linares. Por ejemplo, el pintor y escultor Pablo de Céspedes, que fué elegido diputado de Linares en 1.602 y estuvo en este cargo hasta su fallecimiento acaecido en 1.608. También fué elegido con el mismo cargo de diputado el lectoral Luis de Belluga, nombrado en 1.698 y que más tarde llegaría a vestir la púrpura cardenalicia. Por último citaremos a ilustre arcediano de Pedroche, fundador del Monte de Piedad, José Medina y Corella, que fué elegido en el mes de septiembre de 1.766

La creación de la actual Hermandad se remonta al 9 de Enero de 1.861, fecha en que se reforman los estatutos firmándolos el 26 de Abril el Obispo Alburquerque, siendo ésta Hermandad la que ha permanecido hasta nuestros días.
El día 15 de Mayo del año de 1.660 fueron ratificados por el Vicario General D. José Hurtado Roldan, y el 26 de Abril de 1.861 por el Obispo Alburquerque.
El objetivo principal de los estatutos de la hermandad era y son Mantener y promover la devoción a la Santísima Virgen María y a Su Divino Hijo Nuestro Redentor. Conservar las tradiciones religiosas, históricas y populares.
Dar culto en su muy Centenario Santuario a la tan antigua y venerada Imagen de la Purísima Concepción de Linares.
Despues de escribir sobre Romerias Semana Santa no puedo olvidar mis patios Cordobeses y nuestra Feria yo particularmente soy una enamorada de mi tierra creo que despues de estar fuera de ella muchos años ahora que estoy aqui me encanta pasear y poder participar en todo lo que pueda y difrutar porque Cordoba en Mayo es un delirio para los cincos sentidos
El cristo de las penas
Medina azahara
A medida que se ha ido avanzando en las labores de investigación sobre el conjunto arqueológico a lo largo de los años se ha obtenido una evolución interpretativa diferente sobre sus orígenes, según ha destacado el director del mismo en su clase teórica Madinat al-Zahra: una nueva interpretación, parte del programa diseñado para el curso de verano de Medina Azahara en Córdoba.
“Se trata de un yacimiento extraordinariamente rico y complejo, y esa complejidad tiene que ver con un proceso de reforma y transformación muy importante realizado en muy poco tiempo“, declara Vallejo refiriéndose al propósito de esta clase.
La original concepción de la ciudad Islamica de Medina Azahara se sostenía en tres pilares: Medina Azahara era nombre de mujer, era una residencia palaciega que se transformó en ciudad y como palacio por un proceso de construcciones de los dos califas Abderramán III y Alhaken II, sin descartar posibles futuras nuevas interpretaciones por la aportación de nuevos conocimientos que permiten una interpretación mucho más rica gracias a las investigaciones que se van realizando.
Las ultimas investigaciones, a través de fotografía infrarroja han provocado que las concepciones sobre la ciudad califal han experimentado modificaciones, demostrándose de esta forma que la ciudad y el alcázar se construyeron en momento y forma diferentes y no consecutivos; es un conjunto realizado a través de la superposición y de la excavación, conformándose como la transformación de un programa fundacional el conjunto de Medina Azahara.
Tags: Abderraman III, Córdoba, Medina Azahara
A medida que se ha ido avanzando en las labores de investigación sobre el conjunto arqueológico a lo largo de los años se ha obtenido una evolución interpretativa diferente sobre sus orígenes, según ha destacado el director del mismo en su clase teórica Madinat al-Zahra: una nueva interpretación, parte del programa diseñado para el curso de verano de Medina Azahara en Córdoba.
“Se trata de un yacimiento extraordinariamente rico y complejo, y esa complejidad tiene que ver con un proceso de reforma y transformación muy importante realizado en muy poco tiempo“, declara Vallejo refiriéndose al propósito de esta clase.
La original concepción de la ciudad Islamica de Medina Azahara se sostenía en tres pilares: Medina Azahara era nombre de mujer, era una residencia palaciega que se transformó en ciudad y como palacio por un proceso de construcciones de los dos califas Abderramán III y Alhaken II, sin descartar posibles futuras nuevas interpretaciones por la aportación de nuevos conocimientos que permiten una interpretación mucho más rica gracias a las investigaciones que se van realizando.
Las ultimas investigaciones, a través de fotografía infrarroja han provocado que las concepciones sobre la ciudad califal han experimentado modificaciones, demostrándose de esta forma que la ciudad y el alcázar se construyeron en momento y forma diferentes y no consecutivos; es un conjunto realizado a través de la superposición y de la excavación, conformándose como la transformación de un programa fundacional el conjunto de Medina Azahara.
Tags: Abderraman III, Córdoba, Medina Azahara
romeria de santo domingo


Esta romería se celebra tradicionalmente el penúltimo domingo de Cuaresma.
Desde hace años se parte desde la Avenida República Argentina dirigiéndose en romería hasta el santuario Scala Coeli la comitiva compuesta por romeros los cuales muchos de ellos van en carrozas engalanadas. A la llegada de la comitiva, se realiza una ofrenda floral por parte de la Real Hermandad del Santísimo Cristo y San Alvaro de Córdoba.
La Romería de Santo Domingo cuenta anualmente con lo que se conoce como romera mayor y romera infantil. Asociada a esta romería existe una popular canción cordobesa conocida como "Caminito de Santo Domingo"
Letra y Música: Ramón Medina
- Caminito de Santo Domingo
- iba una mañana florida de abril
- con pañuelo de talle precioso
- que lucía airoso tu cuerpo gentil.
- La romería va en caravana muy de mañana para rezar
- desde el calvario hasta el santuario
- el Santo Rosario con fe y con piedad;
- y tras el eco de las oraciones se escuchan
- canciones de amor y de paz.
- Hechicera cordobesa nacida en el barrio de San Agustín
- que llenas la romería de luz, de alegría, de risas sin fin.
- Si al mozo que te da achares lo ves con otra bailar,
- cántale por soleares, que son de tus lares el mejor cantar.
(Introducción)
- Una nena de cara morena con ojos de pena se siente cantar,
- la saeta que envía a la Virgen como despedida al pie del altar.
- El sol se esconde, declina el día, la romería va a retornar
- y las guitarras vibran los bordones
- y en sus vibraciones parecen llorar;
- y en los caminos ecos vespertinos de sones divinos
- nos traen el cantar.
(Estribillo y entrada)
mesquita de cordoba
Descripción del monumento [editar]
La mezquita se compone de tres partes: "El Patio de los Naranjos" (conserva buena parte de su aspecto original), al que se accede por la Puerta del Perdón, de estilo mudéjar (1377), en donde se obse
apas constructivas [editar]
Orígenes cristianos [editar]
Tras caer Córdoba bajo dominio sarraceno, la basílica visigótica de San Vicente, que había sido el templo cristiano más importante de la ciudad desde el siglo V, fue expropiada a los cristianos y destruida para construir en su lugar una mezquita. Según una versión sucinta del relato tradicional, la mezquita de Córdoba habría sido iniciada bajo el reinado del primer emir omeya Abderramán I entre el 780 y el 785, sobre la planta de la iglesia cristiana, cambiando la orientación de su eje. Sufrió sucesivas ampliaciones en los siglos IX y X y fue concluida bajo mandato de Almanzor. La más importante de las ampliaciones es la de Alhakén II a la que pertenecen los arcos del mihrab. En estos arcos se puede ver la evolución de la construcción: las columnas visigodas con sus arcos de herradura les resultaron demasiado bajos a los musulmanes por lo que decidieron añadir pilares sobre las columnas y disponer arcos más altos sin derribar los anteriores y policromando en rojo y blanco todos con lo que se construyó la célebre y más conocida imagen de la Mezquita de Córdoba. Fue lugar de reuniones a la vez religiosas y políticas pues podía albergar hasta veinte mil personas.
Abderramán I [editar]
El inicio de su construcción se debe al primer emir rey de Córdoba, haciéndose sobre el emplazamiento de la Basílica visigoda de San Vicente Mártir, iglesia construida en el siglo V, en cuyo solar se inicia la edificación del oratorio o haram en el año 786. Ignacio Olagüe Videla, en su célebre La Revolución islámica en Occidente (1974), supone por la arqueología que Abderramán I no habría construido nada, y que el templo primitivo ya contaba con el famoso bosque de columnas. Como, por su ordenación interior, éste no parece concebido para el culto católico o musulmán, puede que fuera edificado para el culto arriano.
Este primer edificio consta, en cualquier caso, de once naves longitudinales orientadas hacia el río Guadalquivir, cuya anchura es idéntica, a excepción de la central, que conduce al mihrab y las dos de los extremos. La central ligeramente más ancha que el resto y las laterales ligeramente más estrechas, aunque estas leves diferencias solo son apreciables en un plano. Estas naves constan de doce tramos o crujías que corren en dirección al muro de la quibla.
Los materiales utilizados son de acarreo: fustes de columnas y capiteles procedentes de construcciones y épocas anteriores (romanos y visigodos), sobre los cuales se elevan pilares rectangulares de sillería que dotan de más altura al conjunto. Para darle estabilidad a este alzado se recurre a dobles arcos, de los cuales el inferior, de herradura, hace funciones de entibo, mientras que el superior, de medio punto, es el que soporta la cubierta. Este sistema, además de la alternancia cromática y material de las dovelas, rojas de ladrillo, amarillentas las de caliza, parece estar inspirado en el acueducto romano de Los Milagros (Mérida).
El resultado es un inmenso bosque de columnas coronado de doble arquería que recuerda a un palmeral. El conjunto se cierra con el muro de la quibla, que a diferencia de la mayoría de mezquitas no está orientado hacia La Meca sino hacia el sur, hecho éste cuyo motivo está en duda, y que van desde la inexperiencia y el error en el cálculo, hasta la pura intencionalidad política tras la proclamación de la independencia política del emirato cordobés, todo apunta a que quisieron imitar a la Mezquita de Damasco, también de los Omeya, y orientada al sur. Las obras terminaron en el 788.
Hisham I [editar]
Terminó el patio o sahn y erigió el primer alminar. Este primitivo alminar, de planta cuadrada, fue más tarde derribado por Abderramán III quien construyó otro, luego parcialmente desmochado, y cuyos restos se encuentran actualmente embutidos en el campanario cristiano de la catedral. La cimentación del alminar de Hixén I fue hallada en el Patio de los Naranjos por Félix Hernández en el siglo XX, quién dejó marcada su ubicación en el pavimento y es hoy día visible.
Abderramán II [editar]
Según la historiografía clásica, el crecimiento de la ciudad habría determinado la necesidad de un oratorio (haram) con un aforo mayor para poder albergar más fieles durante la celebración de los viernes, por lo que este emir decidió la primera ampliación de la mezquita. Ignacio Olagüe Videla supone, además, que es a Abderramán II a quien debemos las obras que convertirían al templo arriano en mezquita. En cualquier caso, éstas se iniciaron en el 833, acabándose en el 855, bajo mandato ya del hijo de Abderramán II.
Para llevarla a cabo se derribó el primitivo muro de la qibla, cuyos restos son actualmente visibles en forma de grandes pilares, y se prolongaron las arquerías en ocho tramos o crujías más, con una longitud total de aproximadamente 26 m. Los elementos arquitectónicos son idénticos a los de la fase inicial: alternancia de dovelas en los arcos (amarillas de caliza y rojas de ladrillo) y utilización de materiales de acarreo, aunque como novedad se utilizaron algunos materiales labrados a propósito para esta ampliación, como los ocho capiteles novedosos denominados «de pencas». El mihrab, cuyos cimientos fueron encontrados en el subsuelo de la Capilla de Villaviciosa, estaba concebido monumentalmente con un arco de entrada sostenido por cuatro columnas y sobresalía al exterior del muro de la qibla. También este emir llevó a cabo una intervención en el patio, cerrándolo con saqqifas en los laterales que faltaban.
Abderramán III [editar]
La intervención del primer califa cordobés no afectó al oratorio. Pero agrandó el patio, derribó el primer alminar y erigió uno nuevo que sería modelo para los alminares almohades y los campanarios mudéjares. Este alminar se conserva actualmente desmochado y embutido en el campanario cristiano, aunque se conoce su alzado gracias a los dibujos conservados.
Alhakén II [editar]
Coincidiendo con el esplendor del califato, durante el siglo X se llevarán a cabo las más extensas intervenciones en la mezquita. Pero será la de Alhakén II la ampliación más bella y rica. El segundo día de su reinado encarga a su chambelán Chafar (o Yafar) las obras.
Se derriba el muro de la qibla de Abderramán II, del que también quedan restos visibles en la actualidad, y se amplía el oratorio en doce crujías más en el sentido sur seguido hasta entonces. Para mejorar la iluminación se construyen cuatro lucernarios con bellas cúpulas nervadas. El primero de ellos, previo a la macsura, lo ocupa actualmente la Capilla de Villaviciosa. Los otros tres se elevan delante del nuevo muro de qibla; uno delante del mihrab y los otros dos flanqueándolo.
Previos a la macsura aparecen nuevos arcos polilobulados y entrecruzados, y en las columnas se alternan fustes rosas y azules. Los materiales ya no son de acarreo, sino labrados ex profeso, con presencia de capiteles de pencas, una abstracción y esquematización de los corintios y compuestos del mundo romano y que derivarán en los de avispero que se pueden observar en Medinat Al-Zahra. Todo esto configura la unidad estilística del arte califal ya presente en Medina Azahara.
Otras novedades son el doble muro de la qibla, que facilita la conexión con el sabat y que permite que el mihrab no se límite a un simple nicho, sino que se abra como una pequeña habitación octogonal cubierta con una cúpula con forma de concha. La portada del mihrab y las cúpulas que lo preceden van recubiertas de mosaicos ejecutados por artesanos bizantinos enviados por el basileus cargados con trescientos veinte quintales de teselas.
Almanzor [editar]
Dado el continuo crecimiento demográfico de Córdoba, este hayib decide llevar a cabo la tercera y última de las intervenciones en la mezquita durante el siglo X. Su ampliación, la más extensa de todas, afecta tanto al oratorio como al patio. Pero esta ampliación no se hará hacia el sur como las anteriores, puesto que la cercanía del Guadalquivir lo impide. La expansión será hacia el este, para lo que Almanzor debió expropiar el cacerío que ocupaba la zona. Se construyen ocho nuevas naves que dejan descentrado el mihrab y el extendido muro de la qibla ya no es doble, sino simple. En los arcos la alternancia de dovelas es solo cromática y no de materiales puesto que todas son de piedra caliza, aunque pintadas de almagra las rojas.
Desde la Baja Edad Media hasta la actualidad [editar]
Tras la conquista cristiana de Córdoba en 1236, San Fernando convirtió la mezquita en catedral, sufriendo diversas alteraciones que acabarán configurando la actual Catedral de Córdoba. Durante toda la Baja Edad Media prevaleció ya convertida en Catedral, adaptándose el culto y la liturgia cristiana a la espacialidad islámica con algunos acomodos. En primer lugar, la Capilla Mayor fue situada bajo uno de los lucernarios de Alhakén II, en el ámbito rico de la Mezquita del siglo X, pero sin provocar destrucciones arquitectónicas; asimismo, la magnificencia del edificio determinó que el ámbito de mayor esplendor, la Macsura y el Mihrab, no fueran tocados ni destruidos, quedando indeleble su construcción. Sin embargo, con el paso de los siglos la Catedral precisaba mayores acomodos y una mayor dignificación en la Capilla Mayor, realizándose a finales del siglo XV (1489) una capilla cristiana donde estaba la antigua capilla del siglo XIII.
Esta nueva capilla catedralicia (dentro de la antigua mezquita) será promovida por el obispo D. Íñigo Manrique (1486-1496), quien promueve la construcción de una nave con formulación arquitectónica gótica y algunas modificaciones en los accesos, que también prosiguieron los prelados siguientes: Juan Rodríguez Fonseca (1499-1505.) D. Juan Daza (1505-1510), D. Martín (1510-1516). Sin embargo, la mayor quiebra del edificio islámico se va a producir a lo largo del siglo XVI, pues en medio de la antigua mezquita se levantará una gran nave cristiana bajo los auspicios artísticos y arquitectónicos de los aires renacentistas; esto supuso una ruptura grave para los postulados espaciales islámicos. No en vano la propuesta fue polémica y estuvo sujeta a duros enfrentamientos entre diferentes próceres (a favor y en contra).
El propio Concejo de la ciudad promulgó una circular impidiendo la participación en la nueva obra, estableciendo incluso pena de muerte a quien trabajara[cita requerida]. Finalmente intercedió el emperador Carlos V para que se realizara la obra, aunque más tarde se lamentara, como recogió J. B. Alderete, con la famosa frase habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes.
La obra se comenzó en 1523 por iniciativa del obispo D. Alonso Manrique (1518-1523, hijo del gran comendador de la Orden de Santiago), que supo atraer hacia Córdoba los principios planimétricos de las catedrales castellanas, pues había sido obispo de Badajoz y Salamanca. La nueva nave de la Catedral de Córdoba estuvo al cargo del arquitecto Hernán Ruiz I, que aunque desarrolla sus primeras actuaciones bajo postulados góticos con ciertos arcaísmos, también es verdad que sentencia ya claramente los postulados del Renacimiento.
La formulación clasicista la sentenciará en la nueva nave su hijo Hernán Ruiz II, el gran arquitecto de la saga de los Ruiz, que hará evolucionar el estilo y es el artífice de las mayores magnificencias de la nueva nave. También de muchas de las capillas y rejería. Después de cien años de obras la nueva nave de la Catedral serán concluida con principios estéticos manieristas, como puede verse en la cúpula del crucero del maestro Juan de Ochoa, o esa formulación de bóveda de lunetos del Coro que sentencia los prolegómenos del arte barroco, donde los criterios estéticos ya van claramente por otros derroteros a los del Renacimiento (yeserías, luces y sombras, escenografías, etc.).
Tras esta gran reforma del siglo XVI, la antigua mezquita solamente recibirá aditamentos menores y complementos de liturgia. A pesar de los avatares de la Historia, la antigua mezquita pervive en su esencia islámica, con la singularidad de los elementos básicos. No obstante, superado el empeño decimonónico por subrayar el elemento islámico, se trata de un híbrido arquitectónico que sintetiza una buena parte de los valores artísticos de Oriente y Occidente. Desde esa perspectiva, la Mezquita-Catedral representa una síntesis de los vaivenes de la historia de España.
Tesoro de la Catedral [editar]
Como uno de sus tesoros principales, guarda la catedral, la custodia, labrada por Enrique de Arfe. Mide 2,63 metros de altura y pesa más de 200 kilos. Representa una catedral gótica de planta dodecagonal, se compone de dos cuerpos que alojan en un interior al viril y una imagen de la Virgen de la Asunción. Sufrió una restauración en el año 1735, donde Damián de Castro le añadió un basamento y elementos decorativos barrocos y en el año 1966 fue aureolado con brillantes el viril.
Posee el tesoro unos magníficos crucificos de marfil, siendo el que más sobresale uno del siglo XVII realizado por Alonso Cano.
Hay una colección de portapaces, cálices y copones de oro y plata así como grandes cruces, de materiales preciosos una de ellas donada a la catedral por el obispo Diego de Mardones en el año 1620.
Véase también [editar]
- Basílica de San Vicente Mártir
- Invasión musulmana de la Península Ibérica
- Emirato de Córdoba
- Califato de Córdoba
Referencias [editar]
- ↑ la Mezquita de Hassan II, la tercera más grande del mundo árabe (tras La Meca, en Arabia Saudí, y la Mezquita Azul, en Turquía), con una superficie de 23 hectáreas [1], El Mundo, 7 ñde febrero de 2007.
- ↑ En enero de 2008, a raíz de una propuesta televisiva de Antena 3, la mezquita-catedral de Córdoba ha quedado en el primer puesto de la lista de los "12 tesoros españoles" de un total de 100 monumentos finalistas. Fue la vencedora seguida de las cuevas de Altamira en segunda plaza, la Giralda de Sevilla en tercer puesto , la Alhambra en cuarta posición y la basílica del Pilar de Zaragoza en quinto lugar. Los puestos del 6 al 12 los ocupan entre otros , el Teide , la Sagrada Familia, la catedral de Santiago y el Guggenheim de Bilbao.La Mezquita Catedral se alza con el título de mejor ´tesoro´ de España - Diario Córdoba
Enlaces externos [editar]
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Mezquita-Catedral de Córdoba.Commons- La Mezquita de Córdoba, Centro Virtual Cervantes.
- Mezquita Catedral, página de Córdoba 24.
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rvan las hileras de naranjos y palmeras, de las fuentes y los arcos de herradura que lo rodean junto a la puerta se levanta el alminar desmochado parcialmente y rodeado, a principios del siglo XVII, de un «encofrado» de estilo herreriano.
La puerta de Las Palmas da acceso a la mezquita: un bosque de ochocientas cincuenta columnas de mármol, jaspe y granito sobre las que se apoyan trescientos sesenta y cinco arcos de herradura bicolores, da la medida del esplendor del arte de los califas en su apogeo. El mihrab, lugar santo de la mezquita que señala la dirección Sur y no la de La Meca, de acuerdo con la voluntad de Abderramán (hacia el río porque le llevaba hasta su Damasco natal). Ésta es una de las hipótesis, pero hoy día está más aceptada la teoría de que la nave principal de la mezquita sigue la orientación de la calle principal (cardo) de la antigua Córdoba Romana (Colonia Patricia), como se ha atestiguado en las excavaciones arqueológicas realizadas en la ciudad. El mihrab es un joyel de mármol, estuco y mosaicos bizantinos brillantemente coloreados sobre fondo de oro.
En el Lucernario se conservan los arcos lobulados de los muros y la cúpula. En la cabecera destacan los arcos, los mosaicos del muro y la estructura y decoración de las cúpulas a base de arcos cruzados.
Tras la conquista de Córdoba por los cristianos, éstos utilizaron la mezquita para celebrar su culto, pero en el siglo XVI, cuando el Islam fue definitivamente expulsado de la península Ibérica, los vencedores quisieron adecuarla a sus creencias: construyeron una catedral renacentista, a cargo de Hernán Ruiz, y luego, de su hijo, en pleno corazón de la mezquita, alterando la perspectiva original.
De la antigua iglesia cristiana, destruida para construir en su solar la mezquita, apenas quedó rastro y solo a raíz de algunos trabajos iniciados en la década de 1940 se lograron recuperar algunos de sus restos en el subsuelo de la Catedral, fundamentalmente mosaicos y los pilares.




